FRUTAS
“Durante el verano los niños necesitan tomar diariamente de 4 a 7 vasos con agua por la constante actividad física que realiza”, dijo. Sin embrago, señaló que lo ideal es optar por la preparación de refrescos de fruta, fuentes de vitamina C y bajos en azúcar, elaborados de preferencia en casa con naranja, toronja, piña, maracuyá, camu camu o zumo de limón.
También recomiendan consumir jugos de frutas de estación preparados al momento, para evitar el proceso de oxidación y fermentación, detalló la nutricionista.
Existen algunas frutas –refirió la especialista– que tienen un alto contenido de agua como sandía, melón, pepino dulce, piña, papaya, mandarina, naranja, granadilla, blanquillo, fresa, uvas y tumbo, los cuales son excelentes hidratantes.
BENEFICIOS
En ese sentido, destacó los beneficiosos nutricionales de algunas frutas: “El mango es bajo en calorías y aporta antioxidantes, vitamina C y vitamina B5. En tanto, el melón es una gran fuente de potasio, casi tres veces más que la sandía”.
La naranja posee principalmente vitaminas C y también A, B, G. Las manzanas son ricas en fibras solubles, permitiendo mantener un equilibrio natural de los niveles de azúcar en sangre.
La palta tiene gran cantidad de minerales y vitaminas (A, B1, B2, B3). También es fuente de vitamina C y E, de gran acción antioxidante. La lúcuma posee un alto valor nutricional y es una gran fuente de carbohidratos, vitaminas y minerales. “La sandía es de bajo valor calórico, fresca y con mucha agua en su composición. Además, posee carotenos”, dijo.
VERDURAS
Entre las verduras que concentran más agua están la lechuga, pepinillo, espinaca, betarraga, zapallito italiano, rabanito, zanahoria, tomate, nabo, cebolla, hojas de acelgas, entre otras.
Las bebidas procesadas (gaseosas, néctares de frutas) no calman la sed, sino que la aumentan por su alto contenido de azúcar. Solo un vaso de 250 ml de gaseosa contiene seis cucharaditas de azúcar, además contiene otros aditivos como la cafeína, que actúa como diurético, aumentando la orina y, por consecuencia, contribuyendo a la deshidratación.
Comericope
domingo, 29 de enero de 2012
Desperdicio De Comida - el Lado Oscuro de la Gastronomía
El 60% de la comida desperdiciada se debe a una mala previsión, mientras el 30% se pierde en la preparación y el 10% restante se atribuye a las sobras del plato.
De ello se deduce que, aunque no todo lo que acaba en la basura es reutilizable, sí lo es una parte importante.A la hora de aprovechar esos alimentos, ha de primar el sentido común, la economía doméstica tan aplicada por madres y abuelas en casa, el principio de “si sobra pollo, haz croquetas”.
“Emplear las verduras para cremas, las frutas para mermeladas, los pescados y carnes para hacer caldos…”, apuntó el responsable de la FEHR.
Lo ideal sería encontrar una forma de que parte de esa comida en buen estado pueda llegar a quienes la necesitan, aunque de momento la legislación española no permite que se sirva ni se procese de nuevo la comida que ya haya sido servida.
“Es alarmante que se tire tanta comida. Como restaurantes tenemos una responsabilidad de hacer que estos desperdicios sean mínimos”, ha apuntado por su parte Peio Cruz.
Además, que los restaurantes que demuestran tener conciencia social están mejor vistos por los clientes.
De ello se deduce que, aunque no todo lo que acaba en la basura es reutilizable, sí lo es una parte importante.A la hora de aprovechar esos alimentos, ha de primar el sentido común, la economía doméstica tan aplicada por madres y abuelas en casa, el principio de “si sobra pollo, haz croquetas”.
“Emplear las verduras para cremas, las frutas para mermeladas, los pescados y carnes para hacer caldos…”, apuntó el responsable de la FEHR.
Lo ideal sería encontrar una forma de que parte de esa comida en buen estado pueda llegar a quienes la necesitan, aunque de momento la legislación española no permite que se sirva ni se procese de nuevo la comida que ya haya sido servida.
“Es alarmante que se tire tanta comida. Como restaurantes tenemos una responsabilidad de hacer que estos desperdicios sean mínimos”, ha apuntado por su parte Peio Cruz.
Además, que los restaurantes que demuestran tener conciencia social están mejor vistos por los clientes.
RAMEN PERUANO
La historia de la sopa ramen, una fórmula peruano-japonesa
Juan Carlos Tanaka es un sansei que pasó tres años aprendiendo a hacer las tradicionales sopas japonesas. Él ha traído a Lima esta costumbre
Viernes 27 de enero de 2012 - 03:01 pm
Sopa ramen
La sopa ramen es a los japoneses como el caldo de gallina a los peruanos. Ambos clásicos, generosos, de buen caldo base, proteicos, completos y cargados de sabor. Aunque el japonés ingresa a estos tiempos globalizados con ciertas variaciones que hacen reverencia a la tradición.
Juan Carlos Tanaka Saito, un peruano nieto de migrantes japoneses procedentes de las prefecturas de Shiga y Kanagawa (centro), empezó a preparar las sopas ramen en Jesús María hace solo cuatro meses. Y lo hizo sobre la base de su experiencia personal.
FUSIÓN PERUANO-JAPONESA
Juan Carlos regresó de Japón con esposa e hija después del terremoto (por temor a la radiación) y montó su negocio en Jesús María, el barrio donde nació.
Después de hacer pruebas para encontrarle el gusto al paladar peruano, su propuesta fue bien recibida, y abrió en octubre Tokio Ramen. Pero como el 70% de su clientela es nikkéi, la carta no solo tiene sopas fusión, sino también sabores originales, aunque con insumos peruanos.
“El caldo es trabajoso, toma 12 horas. Y el secreto es hacerlo con corazón”, reconoce el joven sansei que cada dos días prepara entre 80 y 100 litros de esta base de sabor, a mano y con productos de acá (porque si usara los importados, la receta le saldría carísima).
Así, en Tokio Ramen el joven cocinero tiene dos listas: una tradicional y otra de fusión. En la primera están las sopas japonesas, al estilo miso ramen (el caldo de cerdo y pollo lleva pasta de soya). En las especialidades de la casa tiene el tonkotsu clásico (caldo a base de sal) y varias opciones con chasu (suavísimo lomo de cerdo). También tiene las empanadas chinas (gyoza rellenas de cerdo y verduras, fritas o al vapor) y otros platos y guarniciones para complementar.
PARA LOS PICARONES
PREPARACIÓN
¿De qué crees que es la masa del picarón?
Bueno es de camote y zapallo. Para prepararla hago lo siguiente. Tomo una tabla y corto en trozos el camote amarillo - no morado - y zapallo. Como ya te imaginarás esto va a ser puré por lo que no es tan importante que hagas cortes perfectos. Procura hacerlos en cubos del tamaño de la uña de tu dedo pulgar. Coloca estos trozos en una olla con agua y los cocinas por 20 minutos a fuego medio. Escurre el agua y la reservas para usarla más adelante. Por otro lado, sobre un bol y con ayuda de un tamiz o colador fino, pasa los trozos cocinados para obtener un puré. Deja enfriar.
En otro bol colocas ½ litro del agua que se utilizó para cocer los camotes y el zapallo, azúcar y levadura. Remueves con una cuchara hasta que se disuelvan. Lo tapas y luego de 30 minutos ya estará fermentado. Este líquido lo iras colocando en el bol donde está reservado el puré. Es momento de usar las manos. Agrega la harina de a pocos y la incorporas con las manos por 15 a 20 minutos. Agrega semillas de anís y bate toda esta preparación. Sabrás que ya está listo porque empezarán a aparecer en la masa pequeñas burbujas. Esta masa la tapas y la dejas reposar dos horas más. Ya casi está listo.
En una sartén u olla grande que tenga fondo grueso – ideal si tuvieras una paila - pones abundante aceite. En un bol debes tener un poco de agua para humedecerte las manos y evitar que se pegue la masa. Ahora tomas un puñado de la masa y con el pulgar formas un hoyo en el centro. Deja caer el picarón sobre el aceite (ten cuidado a la hora de cocinar).
Bastarán unos segundos para que esté dorado. A más picarones prepares, mejor te irán saliendo. Ayúdate con una varilla para retirarlos.
¿Y LA MIEL?
En una olla colocas todos los ingredientes que figuran abajo. Llevas a fuego medio por 20 a 25 minutos, hasta que tenga una consistencia a miel. Lo cuelas y está listo para servir. Recuerda que mientras se vaya enfriando irá tomando más cuerpo y se espesará un poco.
INGREDIENTES:
300 gramos de camote amarillo
½ kilo de zapallo
1 litro de agua
1 cucharada de azúcar
50 gramos de levadura fresca
½ kilo de harina sin preparar
1 cucharada de anís en semillas
Aceite
Sal
Miel de chancaca:
4 clavos de olor
1 rama de canela
3 tazas de agua
1 hoja de higo
½ Kilo de chancaca
1 anís estrella (opcional)
¿De qué crees que es la masa del picarón?
Bueno es de camote y zapallo. Para prepararla hago lo siguiente. Tomo una tabla y corto en trozos el camote amarillo - no morado - y zapallo. Como ya te imaginarás esto va a ser puré por lo que no es tan importante que hagas cortes perfectos. Procura hacerlos en cubos del tamaño de la uña de tu dedo pulgar. Coloca estos trozos en una olla con agua y los cocinas por 20 minutos a fuego medio. Escurre el agua y la reservas para usarla más adelante. Por otro lado, sobre un bol y con ayuda de un tamiz o colador fino, pasa los trozos cocinados para obtener un puré. Deja enfriar.
En otro bol colocas ½ litro del agua que se utilizó para cocer los camotes y el zapallo, azúcar y levadura. Remueves con una cuchara hasta que se disuelvan. Lo tapas y luego de 30 minutos ya estará fermentado. Este líquido lo iras colocando en el bol donde está reservado el puré. Es momento de usar las manos. Agrega la harina de a pocos y la incorporas con las manos por 15 a 20 minutos. Agrega semillas de anís y bate toda esta preparación. Sabrás que ya está listo porque empezarán a aparecer en la masa pequeñas burbujas. Esta masa la tapas y la dejas reposar dos horas más. Ya casi está listo.
En una sartén u olla grande que tenga fondo grueso – ideal si tuvieras una paila - pones abundante aceite. En un bol debes tener un poco de agua para humedecerte las manos y evitar que se pegue la masa. Ahora tomas un puñado de la masa y con el pulgar formas un hoyo en el centro. Deja caer el picarón sobre el aceite (ten cuidado a la hora de cocinar).
Bastarán unos segundos para que esté dorado. A más picarones prepares, mejor te irán saliendo. Ayúdate con una varilla para retirarlos.
¿Y LA MIEL?
En una olla colocas todos los ingredientes que figuran abajo. Llevas a fuego medio por 20 a 25 minutos, hasta que tenga una consistencia a miel. Lo cuelas y está listo para servir. Recuerda que mientras se vaya enfriando irá tomando más cuerpo y se espesará un poco.
INGREDIENTES:
300 gramos de camote amarillo
½ kilo de zapallo
1 litro de agua
1 cucharada de azúcar
50 gramos de levadura fresca
½ kilo de harina sin preparar
1 cucharada de anís en semillas
Aceite
Sal
Miel de chancaca:
4 clavos de olor
1 rama de canela
3 tazas de agua
1 hoja de higo
½ Kilo de chancaca
1 anís estrella (opcional)
Comida sabor a Filosofía Zen
Respeto y exquisita sensibilidad, los principios de la filosofía zen, impregnaron los fogones del escenario de la cumbre gastronómica Madrid Fusión, donde el chef japonés Nishihara ha mostrado cómo se aplican estas técnicas a la cocina.
“Mis platos son palabras que comunican mi corazón con el de los clientes”, ha dicho el cocinero nipón ante un auditorio que ha seguido hipnotizado las evoluciones de sus cuchillos sobre las verduras que ha ido troceando con precisión “y gran respeto”.
Nishihara, que luce dos estrellas Michelín en su restaurante neoyorquino Kajitsu, ha explicado que la filosofía fundamental de la cocina shojin es la de “agradecer los alimentos, agradecer el sabor y la belleza de las verduras”.
Aunque la máxima principal sería la de no desperdiciar absolutamente nada: “El deseo de aprovechar las verduras enteras, no despreciar ninguna parte de ellas”, ha señalado el chef.
En su segundo plato, Nishihara ha querido plasmar el sexto sentido japonés, el de la sensibilidad, “una sensación delicada que se siente solo con el corazón”.
Un plato a base de nabo y otras verduras hervidas con brotes que emulaba las distintas fases de la luna, considerada como un símbolo divino y misterioso ha servido al cocinero para escenificar este concepto.
“Mis platos son palabras que comunican mi corazón con el de los clientes”, ha dicho el cocinero nipón ante un auditorio que ha seguido hipnotizado las evoluciones de sus cuchillos sobre las verduras que ha ido troceando con precisión “y gran respeto”.
Nishihara, que luce dos estrellas Michelín en su restaurante neoyorquino Kajitsu, ha explicado que la filosofía fundamental de la cocina shojin es la de “agradecer los alimentos, agradecer el sabor y la belleza de las verduras”.
Aunque la máxima principal sería la de no desperdiciar absolutamente nada: “El deseo de aprovechar las verduras enteras, no despreciar ninguna parte de ellas”, ha señalado el chef.
En su segundo plato, Nishihara ha querido plasmar el sexto sentido japonés, el de la sensibilidad, “una sensación delicada que se siente solo con el corazón”.
Un plato a base de nabo y otras verduras hervidas con brotes que emulaba las distintas fases de la luna, considerada como un símbolo divino y misterioso ha servido al cocinero para escenificar este concepto.
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